Renueva Todo en la Gracia

Por La Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María

El movimiento de la gracia

Uno de los grandes retos que tenemos al presentar la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María es asumir que es otra de las muchas devociones marianas o palabras de otro místico pero La Llama de Amor no se trata del mensajero ni de los mensajes; se trata de la gracia. De hecho, nos referimos a la Llama de Amor como el Movimiento de la Gracia construido sobre el Movimiento de la Misericordia – los dos grandes Movimientos dados a la Iglesia en este momento porque lo que más necesita el mundo es Misericordia y Gracia.

Por eso la Llama de Amor es para todos y no sólo para los que están en el apostolado de la Llama de Amor porque la gracia es para todos. El propósito de la Llama de Amor no es competir con otros ministerios, sino fortalecer cada ministerio en la Iglesia, cada persona en la Iglesia, cada familia en la Iglesia, mediante un compromiso renovado con una vida de gracia, para llevar a cada persona a tan profunda intimidad y unión con Jesús por el efecto de la gracia que la influencia de Satanás sobre nuestras familias, comunidades, país, Iglesia y mundo es expulsada y las almas son salvadas. En el vocabulario de la Llama de Amor, esto se llama cegar a Satanás, es decir, para que pierda su influencia sobre las almas.

Al dar la Llama de Amor a la Iglesia el 13 de abril de 1962 a través de Elizabeth Kindelmann, viuda, madre de seis hijos y carmelita seglar en la Hungría comunista, María dijo que esta sería la mayor efusión de gracias desde que el Verbo se hizo carne. Ella nos dijo que la Llama de Amor de su Inmaculado Corazón no es un qué sino un quién: el mismo Jesús. Se trata de Jesús; siempre se ha tratado de Jesús; siempre se tratará de Jesús. También dijo que este sería el milagro más grande de su vida, más grande que Fátima o Lourdes porque no sería un milagro en un lugar con un gran santuario construido en Su memoria, sino el milagro de hacer de cada familia un santuario, un lugar santo lleno de Jesús por la efecto de la gracia y que, cuando el mundo vea a Jesús completamente presente en innumerables vidas alrededor del mundo, finalmente se dará cuenta. Jesús, La Llama de Amor, vibrantemente vivo en las familias por la gracia, ese es el milagro.

Aprobación eclesiástica

Era imposible investigar adecuadamente la Llama de Amor en Hungría bajo el comunismo pero, con su colapso de la Europa del Este, comenzó la investigación. Después de un examen de varios años, Su Eminencia el Cardenal Péter Erdÿ, Primado de Hungría y Arzobispo de Esztergom-Budapest, aprobó tanto el texto del Diario Espiritual de Isabel como el Movimiento Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María y lo estableció como una Asociación Privada de los Fieles con Personalidad Jurídica el 6 de junio de 2009. Desde entonces, el Movimiento ha explotado en todo el mundo trayendo una poderosa fuerza de renovación.

No hay mucho de nuevo en la Llama de Amor. Sin embargo, María nos llama a todas las grandes prácticas de gracia que siempre hemos tenido pero que hemos descuidado, por ejemplo, la oración intensa, el ayuno regular, la Misa, la Adoración, la oración de vigilia, el arrepentimiento continuo, la humildad, una dedicación completa a la salvación de las almas, sacrificarnos por los demás, y abrazar nuestros sufrimientos con amor por la salvación de los demás. En resumen, ella nos llama a vivir la vida de la gracia tan completamente conforme al amor y la vida de Jesús por el efecto de la gracia que incluso nuestras tareas cotidianas destruyen la influencia del mal.

Orar y Vivir el Evangelio

La Llama de Amor ayuda a cada miembro de la Iglesia a comprender el Evangelio de una manera sencilla y tangible. Hace accesible a todos la profunda teología de la salvación tanto en la oración como en la práctica. Sólo hay tres elementos devocionales propios de la Llama de Amor.

Meditando sobre las Cinco Llagas de Jesús

María nos pide que nos ofrezcamos al Padre Celestial a través de las llagas de Jesús y Jesús nos dice que meditemos en Sus llagas. Esto nos arraiga en la misericordia de Dios, la fuente de toda gracia y salvación, y nos enfoca en el amor desinteresado de Dios como se demostró en la cruz. Este es el comienzo.

La oración de unidad

Jesús mismo nos dio la Oración de Unión diciéndonos que expresa Sus más profundos deseos hacia nosotros:

Que nuestros pies vayan juntos;
Que nuestras manos recojan unidas;
Que nuestros corazones latan al unísono;
Que nuestro interior sienta lo mismo;
Que nuestros pensamientos de nuestras mentes sea uno solo;
Que nuestros oídos escuchen juntos el silencio;
Que nuestras miradas se compenetren profundamente fundiéndose la una en la otra;
Que nuestros labios supliquen juntos al Eterno Padre para alcanzar Misericordia.

Jesús en otro lugar explica que nuestros pies deben caminar juntos hasta el Calvario; nuestras manos deben trabajar juntas para reunir almas, y que Su corazón humano late al ritmo de Su divinidad, de modo que cuando nuestros corazones laten con Su corazón, participamos de Su divinidad. Esta oración no es sólo el corazón de la Llama de Amor; es el corazón del cristianismo, la meta final de la salvación, la unión completa con Jesús. No somos nosotros invitando a Jesús a nuestra vida, sino Jesús invitándonos a la suya. Este es el fin.


La Llama de Amor Ave María

Nuestra Santísima Madre nos pidió que le imploráramos continuamente que extendiera el efecto de la gracia de su Llama de Amor (Jesús Mismo) sobre toda la humanidad. Era tan importante para ella que creó un nuevo Ave María con grandes gracias adjuntas: el Ave María de la Llama de Amor que concluye: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores; extiende el efecto de gracia de tu Llama de Amor sobre toda la humanidad, ahora y en la hora de nuestra muerte.” El efecto de la gracia es el medio para el fin, a saber, la Oración de Unión.

Conectando puntos

Las oraciones bosquejan el evangelio. Dios, en Su Misericordia, otorga Su Gracia cuyo efecto nos hace uno con Jesús y así participamos de la Naturaleza Divina para pensar, sentir y actuar como Dios lo hace. Cuando Jesús está presente en nosotros por la gracia, la influencia de Satanás se rompe y las almas se salvan: ¡es el Evangelio! Oramos el Evangelio.

Nuestras oraciones conducen a una vida derramada por los demás en unión con Jesús mientras Él continúa derramando Su vida por la salvación de las almas. Vivimos el Evangelio y aprendemos el amor de Dios en la experiencia de nuestros cuerpos.
Esto es lo que hace la Llama de Amor en una parroquia y una diócesis. Hace que el evangelio cobre vida; desencadena el poder de la gracia. Renueva la Iglesia, nuestras familias y nuestras comunidades. Esta es la gran Gracia de la Llama de Amor. Dé la bienvenida a la Llama de Amor en su diócesis o parroquia.

(Escrito por John Sullivan III, Coordinador Continental del Movimiento en America del Norte y Europa, y responsable Global de Comunicacion y Expansion del Movimiento de la Llama de Amor)